Me duele pensar que el tiempo pase así, tan rápido, casi sin poder saborearlo bien a gusto.
-¿Qué te pasa? Ya no eres el mismo.
-Lo sé.
-¿Por qué has cambiado?
-¿Por qué tu aún no?
Sus palabras me duelen. Me hacen sentir mal. Antes era distinto, tan distinto... Sus palabras eran suaves como besos, como caricias. Hacían que olvidara lo demás. Su risa... hace demasiado que no la escucho.
Yo lo tenía todo, tenía a quien querer y a quien me quería y todo era perfecto, él lo era. Pero ahora, las cosas son distintas... yo sigo queriendo pero ya nadie me quiere a mi.
-No llores como una niña tonta...
-Es ya lo único que puedo hacer.
-Anda ven aquí pequeña.
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