martes, 30 de noviembre de 2010
Te echo de menos
Te ves ahí, al lado de tu madre, sonriente, con ropa que parece ser de lo más incómoda, y ese flequillo en perrera que tanto odias y te dices "Yo de eso no me acuerdo". Fotos y fotos esparcidas por los cajones, perdidas debajo de la cama, las más importantes a buen recaudo en un viejo álbum de olor indescriptible. La mayoría de ese día tan especial en el que todos viene a tu casa y soplas las velas para pedir un deseo. Me acuerdo perfectamente del deseo que pedí cuando tenía seis años, deseé para mis adentros tener toda la cocinita de las barbies, ahora el mayor deseo que pudiera pedir sería que esa persona tan especial volviera a estar a mi lado. La quería tanto, era como mi segunda madre. Ella me cuidaba y me mimaba. Cuando era pequeña, en verano, nos llevaba a la playa a mis primos y a mi, ¿te acuerdas Laura? como no te vas a acordar. La playa de la sirenita, tantos recuerdos... Y, en invierno, nos llevaba al monte y comíamos en aquellas mesas de piedra. En navidades íbamos todos a su casa y aunque todos los primos fuesemos ya mayores, siempre hacíamos la conga cantando el "aquí no hay playa" por toda la casa hasta llegar a la salita y encontrarnos los regalos. Eso sí que era genial. Cuando me enfadaba con ella siempre me decía "Hai, ya te acordarás de mi cuando no esté, filliña". Y tanto que me acuerdo, abuela, y tanto...
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